La cultura, la escritura, la lectura y su fomento son los pilares del Blog.
Las entradas del Blog son principalmente:
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En nuestro Blog se valoran todas las ideas de los miembros y se trabaja en equipo.
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martes, 28 de abril de 2009

La herida de Federico (Jean Cocteau)

Nos remite nuestra amiga Faustina un recorte de prensa del El Cultural de El Mundo. Es una carta (inédita) de Jean Cocteau en la que da —un maravilloso— adiós a Federico García Lorca.

Gracias por compartirla con nosotros, Faustina.

sábado, 25 de abril de 2009

Libro de Microrrelatos

TOMADO DE UNA NOTA DE PRENSA

"El Presidente del Gobierno regala a sus ministros 'Cuentos del libro de la noche', una colección de microrrelatos del académico Merino"

"El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha regalado a todos sus ministros, con motivo de la celebración ayer del Día del Libro, 'Los cuentos del libro de la noche', ochenta y cinco microrrelatos 'soñados o pensados al hilo del sueño' e ilustrados por el propio autor. Ha sido la vicepresidenta primera del Congreso, María Teresa Fernández de la Vega, quien ha desvelado hoy -en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros- el regalo que han recibido todos los miembros del Gabinete de manos de Zapatero con motivo del Día del Libro. De la Vega ha asegurado tener 'un enorme deseo de empezar a leer' los 'Cuentos del libro de la noche', en el que Merino, que ingresó en la Real Academia Española el pasado 19 de abril, reúne relatos fantásticos, oníricos, reales o imaginarios.Por su parte, la vicepresidenta ha obsequiado, como en años anteriores, a los periodistas asistentes a la rueda de prensa del Consejo de Ministros con una compilación de la poesía de José Bergamín, a quien se ha referido como 'una de las figuras más originales de la cultura española del siglo XX'. Para De la Vega, Bergamín 'no fue plenamente reconocido en su momento', quizá -ha dicho- 'por lo inclasificable de su obra', y ha recordado que, pese a ser un miembro de la Generación del 27 y a su pasión por la poesía, 'no empezó a publicar sus propios poemas hasta los años 60'.La recopilación de su poesía que ha hecho ahora la Sociedad de Conmemoraciones Culturales recoge, según la vicepresidenta, el legado completo de la lírica de José Bergamín, 'un arte para el que nunca hay malos tiempos' y, con cuyas páginas -ha dicho- 'espero que disfruten tanto como yo he podido hacerlo'.La portavoz del Ejecutivo ha felicitado también a Juan Marsé, en nombre de todo el Gobierno, por el Premio Cervantes que recibió ayer de manos del Rey, en el que se reconoce 'la trayectoria de alguien que ha sabido radiografiar como pocos el pulso de su tiempo'.Ha recordado la frase pronunciada ayer por Marsé en su discurso, en la que aseguraba que el trabajo del escritor es 'tener una buena historia y contarla bien', y expresado su deseo de que el escritor 'nos siga regalando sus magníficas historias'.".

viernes, 24 de abril de 2009

Dudas. Dúvidas

















El Atlántico impresiona en Figuéira da Foz .


No sabía si eran las calles
o el cielo, no sabía por qué
la sangre inundaba la pasión,
se hacía río, color, en mis huidas.
Me desperté. El mar
estaba frente a mi puerta.

Sabía que eras tú
y guardé silencio.





Não saiba se foram as ruas
ou o céu, não saiba por qué
a sangue inundava o sofrimento,
faça-se rio, cor,
nas minhas fugidas

Despertei-me. O mar esteve
a frente da mihna porta.

Saiba que eras tu
e guardei silêncio.

jueves, 23 de abril de 2009

En el día del Libro

Como homenaje al Día del Libro, y a lo que él representa en el amplio horizonte de la Cultura, he unido, a uno de los poemas que publiqué en “Tiempo de Hombre”, en la Editorial “Imcrea”, música y fotografía para expresar mejor el sentido profundo y humano que el verso lleva. Espero que os guste. Os adjunto el video.

En el Día del Libro



UN HACHA PARA LORENZO

Relato basado en un hecho real.
Isabel Agüera Espejo-Saavedra

El Hospital Provincial huele a devueltos, a leche caliente, a sopa del cocido... El hospital es, una arcada que transmuta en hipos, eructos, náuseas con sabor, con olor a caramelos de eucalipto en un insoportable revoltijo de medicamentos viejos. El hospital a las ocho de la tarde, en esta novena planta, todo ventanas, cielo, nubes pájaros... es como una inhóspita nave de silencios, miradas insomnes, suspiros que rezan, que lloran, y se pierden en el infinito susurro de las horas de nadie, que se estiran, que se agigantan, que se tornan agonía y muerte.
Ayer yo no conocía a Lorenzo. Hoy, en un repente, en un instante de mi desconcierto, la muerte y yo nos hemos sentado frente a frente en un atardecer de silencios y nubes.
Él, una calva que se hunde eternamente sobre su hombro derecho. Él, un cáncer que alimenta una botella de suero. Él, un puñado de pellejos que se revuelven en mantas azules que apestan en una mezcolanza de apocalípticas repugnancias. Él, sobre todo, un cigarro que no se apea de su media mano libre de esparadrapos y agujas. Yo lo que quiero es un hacha y no me la dan –repite en un baboseo de palabras-. Me quitaron un pulmón, me quitaron el páncreas, ése, como se diga, y ahora la gangrena… ¡Un hachazo y es lo que quiero!
Ayer yo no conocía a Lorenzo… Hoy, sentada en este viejo sillón corinto de eterno chirriar, mecedora de mis largos miedos, noto el reverberar de cuerpos y almas, y son como el lamento de todo un universo de dolor en el que un Dios se pierde tras las estrellas apagadas en el caos de la desesperación.
Hoy, yo, en este regazo donde palpitan rumores de tempestades y lágrimas, de ojos sin más faro que el pequeñísimo vuelo del milagro, miro a Lorenzo y Lorenzo me mira: ¿Para qué quiero vivir, niña? Me tenían que haber cortado las manos a tiempo. Yo lo que quiero es un hacha.
Y yo entiendo el humo de sus cigarrillos que ni tan siquiera puede sostener entre sus dedos, huesos largos, pajizos, agonizantes. Y sin respuesta, quisiera que esta nave despegara en busca de una creación nueva, a la orilla de otra playa donde Lorenzo encontrara su nueva oportunidad y volviera a ser vida.
Y quisiera, ¡maldita sea!, un hacha para Lorenzo.

martes, 21 de abril de 2009

Imcrea diseño editorial Premio Fomento de la Lectura


Como ya sabéis Imcrea diseño editorial ha obtenido el Premio Fomento de la Lectura a la mejor iniciativa empresarial relacionada con el libro y el fomento de la lectura, que otorga el Plan de Fomento de la Lectura de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura.

El Premio será entregado durante los actos institucionales del Día de Libro que tendrán lugar en la Biblioteca de Extremadura el próximo jueves 23 de abril.

Quiero aprovechar esta grata ocasión para agradecer el apoyo que nos ofrecéis en nuestras campañas de Fomento de la escritura y la Lectura infantil y juvenil, así como las aportaciones a Xindicato de favores, las ayudas para el Certamen, los libros donados, los trofeos, el material escolar, la difusión de las noticias, las instalaciones cedidas, todas las aportaciones a MásLectura, el inmejorable ambiente en el Blog...

Pero ante todo quiero expresar mi gratitud por vuestro consejo y amistad.

Ya se nos ocurrirá algo para celebrarlo todos juntos.

Día de la Creatividad

En el Día de la Creatividad se me antoja publicar un breve manifiesto en pro del pensamiento creativo frente al pensar lógico:

La innovación —como creatividad aplicada— y la cultura marcan el paso necesario de cualquier sociedad hacia un futuro de prosperidad y correcto desarrollo.

Por ello la esencia de todo avance, ya sea científico, tecnológico, medioambiental... es fruto del reconocimiento lógico hacia las mentes creativas.

Nuestro carácter lógico está acostumbrado a rechazar las ideas creativas, que demasiadas veces se quedan en eso, en simples ideas sin aplicar, ideas que mueren sin haber tenido una sola oportunidad.

Por ello, para el fomento de la creatividad en nuestros escolares, se deben dejar a un lado determinados aspectos metodológicos occidentales de enseñanza, premiando y estimulando al estudiante creativo al igual que se hace con el escolar lógico.

lunes, 20 de abril de 2009

Alas de Buarcos

Como el movimiento, agua
en el cauce de las manos,
las palabras. Como fuego.

Tanta vida en los rincones,
tantas respuestas
pintadas, tanta serenidad
sobreviviendo al tiempo. Calles,
alas de Buarcos.

Sobre la mesa miradas
con nombre propio,
toda la sed de la memoria.
Un gesto trazado en el infinito
De las risas.

La mujer se fue. Olía a preguntas.

Era por la tarde, cuando los caminos
descansan, cuando los rostros
toman el color gris de las nubes
y la humedad se agacha en las piedras.
Era por la tarde cuando descubrimos,
que la felicidad tiene nombre.

Como un abrazo, aire
en el límite de la mirada,
los deseos.




Do mesmo modo que o movimento, água
no cauce das mãos,
as palabras. Como fogo.


Tanta vida nos cantos,
tantas respostas
coloridas, tanta serenidade
sobrevivendo ao tempo. Ruas,
asas de Buarcos.


Sobre a mesa olhadas
con nome próprio,
toda a sede da memória.
Um gesto traçado no infinito
das risadas

A mulher tinha-se ido. Cheiraba a perguntas.

Foi pela tarde, quando as estradas
deitam-se, quando os rostos
apanhan a cor cincento das nuvens
e a humidade agacha-se nas pedras.
Foi pela tarde quando descobrimos
que a felicidade tem nome.


Do mesmo modo que um abraço, aire
no límite da olhada,
os desejos.

martes, 14 de abril de 2009

La soledad de los números primos

Os recomiendo un libro que no me ha dejado indiferente, —lo mejor que he leído en los últimos meses—. La soledad de los número primos habla de las envidias infundadas, de las soledades compartidas, y de un amor matemático entre dos personajes hermosamente imperfectos.

Se trata de la primera novela de un joven autor milanense llamado Paolo Giordano, sin duda va a ser la sensación de este año en toda Europa.

lunes, 13 de abril de 2009

Á beira-mar

De mi viaje a Coimbra y Figueira da Foz os he traido estos versos



Era por la tarde, cuando las campanas
de la Misericordia llamaban
a la oración,cuando el viento,
y la lluvia, rompían
en las rocas. Era por la tarde
cuando abrimos la puerta
del café
y saludamos a Manuel.

Una mujer tomaba el té
de las cinco.

Sobre las paredes líneas abstractas
de cuadros agolpados,
olas de existencias, sueños
que abultaban
por encima del color.
Un caos organizado
que trazaba historias,
con nombre propio, en el revés
de los lienzos.

Tanta riqueza en tan poco espacio,
tantos tesoros sin enmarcar
en esa claridad
del alma,
frontera entre la tierra
y el océano,“á beira-mar”.





Foi pela tarde, cuando as campainhas
da Misericordia chamabam
à oração,quando o vento apertaba
e a chuva quebrabam
nas rochas. Foi pela tarde
quando abrimos a porta
do café
e saudamos ao Manuel.

Uma mulher tomaba o chá
das cinco.

Sobre as paredes as linhas abstractas
dos cuadros amontoados,
ondas da existencia, sonhos
que avolumavam por em cima da cor.
Um caos organizado que traçava historias
com nome próprio, no reverso
dos lenços.

Tanta riqueza em tão pouco espaço,
tantos tesouros sem molduras
nessa claridade
do alma,
fronteira entre a terra
e o oceano,à beira-mar.

miércoles, 1 de abril de 2009

Concurso de relatos cortos en el Blog

Para intentar animar las entradas "originales y creativas" del Blog, desde imcrea hemos decidido convocar un concurso de relatos cortos. Con las siguientes bases:

- Se permiten relatos cortos de hasta 300 palabras.
- Cada autor (miembro del Blog) podrá ingresar el número de relatos que quiera a modo de entrada.
- El tema será libre.
- Las votaciones las realizarán los propios miembros del Blog mediante comentarios y una puntuación de 0 a 10.
-Si algún autor no miembro del Blog desea participar debe solicitarlo pulsando aquí

Y el premio...

¿Qué os parece un lote de libros?

sábado, 21 de marzo de 2009

Feliz Día Internacional de la Poesía


Asunción Delgado fue una poetisa extremeña —fallecida en 2003— que nos dejó trazos poéticos tan sugerentes como el que comparto con vosotros.

Para calmar tu sed amarga
voy a hacerte un refresco de limón
con la mitad de mi alma:

la exprimiré en el vaso de mis labios,
le pondré blanco azúcar de palabras
y te la beberás entre suspiros
usando de pajitas mis pestañas.

(Asunción Delgado El viñador del alba)

jueves, 19 de marzo de 2009

Variaciones sobre los “microrrelatos” de Fernando

“No sabemos bien todo lo que cabe en un minué”, decía Eugenio d’Ors en una de sus glosas, pretendiendo elevar lo pequeño, lo fugaz de la danza, a categoría musical del siglo XVII. El minué, cierto, expresaba el orden y la elegancia de la estructura rítmica. Era danza cortesana y solemne que, con una breve duración temporal, manifestaba toda la vida palaciega, refinadamente social, de la Francia de Luis XIV.

Fernando, hoy, en sus microrrelatos, nos escribe la partitura de un nuevo minué sugerente, a la vez que ingenioso. Como en danza fugaz la vida se describe con arpegios de un lenguaje rimado siempre con ironía e ingenio. Cada microrrelato se desarrolla en movimientos rítmicos de humor y de ironía fina. En sus líneas-arpegio va apareciendo lo oculto, pero a la vez patente, de lo que nos rodea. Con un mirar desenfadado, inteligente, irónico, veía ayer las cosas Ernest Hemingway. Freud, a su vez, las escrutaba con visión analítica. Tú, Fernando, entre estos dos patrones, las recreas, ahora, con tu decir poético profundo,

Estos microrrelatos son, además, obras de tracería: muestran combinaciones, figuras ingeniosas, visiones trascendentes, que delinean hermosos decorados, ornamentados con figuras de la vida más trivial y sencilla. Lo cotidiano se esculpe con visión de ornamento. Pero no se trabaja ahora con la piedra; se labra en palabras.

El medido estilo de los microrrelatos, refleja con una percepción intuitiva y rápida la ondulación diaria de lo que nos sucede. Todo aquí se transforma, igual que un acabado arco de tracería, en realidad expresiva que habla tras la dura piedra y sabe esculpir con mano artista la belleza que siempre existe tras lo quizás vulgar de cada día.

La galería vital de microrrelatos histéricos.

Como si de un buen fotógrafo se tratara, Fernando enfoca su objetivo calibrando la palabra precisa, ajustando los contraluces oportunos para disparar con frases rotundas y plenas.
La fotografía de vida que entonces resulta nos impacta por lo que cuenta y , más aún , por lo que calla.

Es tremendamente complicado convertir lo complejo en simple sin que pierda la esencia de su complejidad.
Y es literariamente destacable utilizar los símbolos poéticos, revestirlos de cotidianidad y enfrentarnoslos para que cumplan su función: hacernos pensar y sentir.
Los microrrelatos de Fernando lo consiguen. Los microrrelatos del Fernando que cuenta y aquel a quien se refiere; el que vemos en la silla y el que se ausenta estando en ella;el que sabe y se distancia entre los colores soñados que dibuja el otro yo.

No quiero caer en el típico tópico de " Lo bueno, si breve, dos veces bueno", consagrado por el conceptismo barroco de Gracián. No sería justo ni exacto refiriéndome a la prosa de Fernando.
Bien es cierto que en los microrrelatos brillantemente condensados ( ¿Quién será ? , Pecera, Despedida, Libre....) podría aplicarse aquella sentencia. Pero no es suficiente.
Porque, más allá del concepto y la palabra justa, concisa y ajustada, en la prosa de Fernando se cuela la poesía. Cuando es descriptivamente evidente y cuando nos permite " besar los árboles" adivinando lo invisible.

Por eso, cuando hojeo este álbúm fotográfico en el que, desde mi particular perspectiva, he convertido su libro, puedo detenerme en cada instantánea para sonreir con la imagen Matria, volar atrapada en una bata verde, buscarme tras el espejo, dibujar un mundo de líneas rectas o ser Caperucita sin miedos.

Te agradezco,Fernando, el invitarme a esta tu galería vital para recorrerla, sintiéndola.

Acepto la idea de Manuel y , con todo mi respeto al género y a los que lo cultivais con maestría, ahí va mi microrrelato especialmente dedicado.

FOTOGRAFíA

La niña de la ventana lo miró con ojos de tiempos guardados y quiso abrazarle.
Después recordó que ella era sólo una fotografía.
Y le sonrió.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Presentación de "Microrrelatos histéricos" El autor

Pues eso…, amigos, que tras la Presentación solemne que me ha hecho Manuel Romero, y de las breves palabras de agradecimiento que le he dedicado en un comentario a su texto, os confieso que tengo una sensación como de impudor, al disponerme a hablar sobre mi propio libro. Además de que, como me lo sugirió alguien, quizás sea una tarea redundante, porque lo que uno tiene que decir sobre su libro es… el libro mismo.

Por lo pronto, mi agradecimiento Manuel por el empeño (empeño generoso, preciso, cuidadoso, minucioso) en su realización editorial. Está hecho con cariño. Gracias de nuevo, Manuel. Y enhorabuena por tu trabajo.

¿Qué por qué se me ocurrió escribir microrrelatos? Como tantas cosas en la vida, fue por puro azar, por una serie de coincidencias y sincronicidades: que mi hija me regaló un libro, precioso, en blanco…; que tuve una conversación esporádica con José María sobre un programa de televisión en el que se promovían relatos hiperbreves; que pasaba diariamente ratos muertos en la Sala de Espera del Hospital hasta que me llegara el turno de radiaciones; que necesitaba, por dinamismo inmanente, abrir puertas y ventanas a la vida, a la expansión vital, a la esperanza…
(Anécdota: de André Gide. En España, lee “Sala de Espera”. “Qué lengua tan bella –exclama- que confunde la espera con la esperanza”)

Y ha sido así: un modo de tenerme en pie, de forcejear contra las dificultades, de divertirme con la interfecundación de los géneros literarios que me ofrece este modelo híbrido del micro-relato, este pigmeo de las letras o bonsái retórico, propio de la inmediatez y el constructivismo postmoderno.

He leído un pensamiento del novelista argentino Ricardo Piglia (premio Planeta), citado por Vila-Matas: que en una época en la que los libros se publican y se ponen en circulación con una velocidad tan vertiginosa, el tiempo de lectura individual no ha cambiado, que leemos igual que en la época de Aristóteles. Seguimos descifrando signo tras signo, y eso nos sitúa en una actitud similar a la que se tenía cuando la circulación no era tan rápida.
Quizás esta sea la explicación del interés que hoy despiertan las narraciones abreviadas, para acoplar el ritmo acelerado del la vida al tempus de la lectura.

Habréis visto que el libro que os presento tiene dos títulos: “Microrrelatos histéricos, con Freud y Hemingway”, que no tiene que ver con el contenido (se refiere más bien a las convergencias casuales que decidieron su origen), y “Estrellas en la mano”, inspirado por los dibujos que me hizo un amigo de juventud, y que señala el paso de lo narrativo a lo simbólico. Porque quizás experimentéis que estas brevísimas narraciones se abren, como sucede casi siempre en literatura, a significados muchos más extensos, rompen la frontera de lo limitado y concreto… Es un modo de mezclar, en frasco pequeño, la narrativa con la metanarrativa.

Bueno, os lo diré con unas palabras de Rabindranath Tagore (las pusimos como epígrafe a nuestro libro “Los colores del agua”, escrito en colaboración con José María y Antonio Espinosa):
Si quieres llenar tu cántaro, ven a mi lago. El agua se enredará a tus pies y te dirá mi secreto.”

Gracias por vuestra atención.

Presentación de "Microrrelatos histéricos" de Fernando Jiménez Hernández-Pinzón


Leí hace algunos años —cuando aún tenía miedo a expresarme— una cita de Jonathan Swift: "Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él".
*(Esta cita dio título al Pulitzer póstumo "La conjura de los necios", de John Kennedy Toole).


La ocurrente frase del genio irlandés me hizo comprender dos cosas:

La primera es que se pueden escribir muchas y grandes verdades en muy pocas palabras; Y la segunda, que solo son genios aquéllos que no lo parecen, aquéllos que tienen defectos demasiado evidentes para los necios, y aquéllos que no tienen miedo a equivocarse.

Fernando quizá no sea un genio, pero no hay duda de que es genial; Fernando no tiene ningún miedo a equivocarse; y su defecto —el más evidente para los necios— es una fantasía desbordante y una mente demasiado inquieta para su edad.

Los microrrelatos de Fernando están trazados de una manera tan magistral que cuanto más breve es la extensión del relato más aporta su contenido al lector. Recordando un "dime" que escuché en un ambiente flamencólogo: Fernando, "en dos palabras te resume el Don Quijote", y eso, querido Fernando, es una virtud única.

Me ha encantado reflejarme en tus palabras, compartir ratos de literatura y de creatividad, mientras le dábamos forma a tus "Microrrelatos". Cada opinión que solicitabas a este joven editor, te hacía genio —y a mí necio—, un genio que me ha enseñado que la fantasía no es cuestión de edad.

Gracias a tu fantasía —esa que detectamos los necios— me he propuesto llegar a esas edades que te contemplan con una pequeña parte de tu ilusión.

Por último, quiero terminar dedicándole un relato hiperbreve a Fernando. Con esta media centena de palabras quiero animaros a que redactéis un microrrelato (de no más de cincuenta palabras), relacionado con la obra de Fernando:


Ernesto y Segismundo

—Ernesto...
—Dime Segismundo.
—Tantos años y aún no me he enterado Por quién doblan las campanas.
—¡Qué me vas a contar, Ernesto! Yo todavía no he logrado psicoanalizar a mi mujer.

Enhorabuena Fernando

Ayer tarde recibí un ejemplar de Microrrelatos histéricos, me senté cómodamente en el sillón azul con pintas blancas en relieve, me coloqué ese artilugio que ahora se llama el "iPOD" y antes era sencillamente "los casquitos", puse algo de saxofón de Archie Shepp y, cuando vine a darme cuenta, eran las dos y media de la mañana.
Fernando, voy a utilizar palabras de Orhan Pamuk para describir tu libro. En su novela "El Libro Negro (2008), el premio nobel decía, más o menos porque no tengo el libro delante de mí: Lo más hermoso de la escritura es ver la magia que encierra, ver cómo las letras se buscan unas a otras para formar las palabras".
Y yo añado, es ver también cómo las palabras se buscan unas a otras para formar frases que salen de nuestro corazón o de nuestra mente. Es curioso, el poeta tradicionalmente ha creído que las palabras arrancan del corazón y los científicos han pensado que tienen su origen en la mente. En Fernando hay microrrelatos que vienen de un lugar y otros que tienen su origen en el otro.
Gracias Fernando. No es fácil decir en una frase una historia entera.

lunes, 16 de marzo de 2009

Diógenes



Como un martillo acaricia
su cara, como un martillo
pule lágrimas a fuego.
Nadie le explicó esa forma
de esculpir soles
en la orilla
de los días.


Sin vergüenza juega
con el mundo. Blasfema
ante la carne inmaculada
del bien. El tiempo y su voz
repiten el gesto.

Nada contiene
la ira perversa
mientras el cínico orina
en el escándalo de los libres.

Cuando los labios
pronuncian su nombre
el calor de la muerte saborea la noche.

Sólo el agua
dibuja la piel de su palabra
en el hueco
del silencio.

Presentación Microrrelatos histéricos


Durante esta semana nuestro Blog acogerá la presentación del libro "Microrrelatos histéricos", de Fernando Jiménez Hernández-Pinzón. Intervendrán en primer lugar el editor, Manuel Romero Higes, y el autor, más tarde se abrirá un turno de opiniones y preguntas.

Esperamos vuestras entradas y comentarios.

Si quereis adquirir el libro lo podéis hacer en laeditorial.es

Despedida y regreso

¡ADIÓS, PÁJAROS, ADIÓS!

Esta mañana, como cada día, me asomé extática a contemplar el piar de los pajarillos que anidan en el alero de mi terraza.
Pero, ¡vaya sorpresa! ¡Si el nido estaba vacío!

He buscado por el cielo y los he visto crecidos y felices, hechos al vuelo.
Se han ido sin mediar despedida.
Se han ido sin miran siquiera para este lado de la terraza donde yo cada amanecer los contemplo.
Se han ido, han izado vuelo, erguidos y valientes, sin equipaje de ayer.

No, no estoy resentida por ello:
¡Si no les di permiso para que eligieran anidar en mi casa!
¡Si crecieron sin una miaja de mi pan!
¡Si tan sólo fueron para mi visitantes de lujo!

No, no precisaban mi permiso para irse.

Me dejaron, eso sí, huérfana de sus trinos.
Me dejaron huérfana de sus nacientes aleteos
Me dejaron, y es todo un regalo, sus plumones de infantes en este nido que guardaré con primor hasta su regreso el año que viene.

¡Adiós, pájaros, adiós

Os espero la próxima primavera con un bolsillo repleto de esperanzas.
Os espero, como hoy, con la mirada puesta, oteando horizontes que jamás conocerán el paso de mis vuelos.
Os espero con este místico gregoriano que inunda mi salón y me remontan a escenarios dónde todo es luz, paz, amor…

¡Adiós, pájaros, adiós!
¡Hasta la primavera que viene!

Y la primavera que viene ya es presente de nuevo en el verde de mis lejanas miradas.
Con los brazos abiertos espero a mis pájaros que, con el frescor de muchos mares en sus vuelos, me darán cuuerda en el reloj de mis ilusiones.

jueves, 12 de marzo de 2009

Después














Después de haber perdido la cuenta
de las horas, descubrí que los sueños
sellaban el recuerdo de todas tus miradas.

La forma de tu rostro se perdió
en el barullo de la calle dejándome
la sombra de tu nombre con ese olor
a soledad que dibujan los desiertos.

Perdido en mil tareas la piel de los versos
reclamó el canto de las voces, de todos
los llantos agolpados en mis manos.

Después, en el silencio de la noche, llegó
el delirio de tu hambre palpando los rincones
del deseo y en un cuerpo a cuerpo, me sedujiste
hasta detener el tiempo en la sorpresa de tu risa.


Del poemario “Natura”

sábado, 7 de marzo de 2009

Es posible





















Es posible que su rostro dibujara la noche
y tras la mascara de luna hubiera alguien
que deletreara el viento. Es posible
que su piel fuera agua amamantando
lluvias y sus palabras deseos de un invierno
que no cesa. Es posible que siga perdido
entre las sombras de la calle, es posible.

Ahora, en esta soledad
que alimenta los recuerdos descubro la traición
de la tarde que borra indiferente su presencia.
Sólo los sonidos seducen el compás de los latidos
y la sangre. Los ruidos, en el centro mismo
de este océano infinito de impiedades, vagan
en su ausencia.

Es posible que venga y sus besos abran
el sellado Paraíso y prendan fuego
en los aleros de mi cuerpo mientras la noche
busque la fragilidad
del silencio. Es posible.

nicrorrelato: ¡el abuelo se ha muerto!

Hoy, en este poyete de la plaza, frente a la escuela, quiero recordar al viejo Miguel.
Aquí se pasaba el día esperando a que su nieto, aquel pequeño de babero blanco y cartera a rastras, saliera del colegio. ¡Sólo un día faltó!
Y el pequeño, en su cándida intuición, con la cartera más perezosa que nunca, al verme, exclamó: ¡Se ha muerto el abuelo!
Ahora lo recuerdo y, en sus ojos ruinosos, una mirada opaca que no obstante, sonreía. Y unas palabras siniestras en sus labios de un adusto ocre: Niña, ¿yo qué hago ya aquí? Otra cosa era cuando estaba la principal. Ella me quería, ella…
Y frías lágrimas congelaban su mirada y ahogaban sus palabras.
Sí, comido de arrugas, comido de achaques... ¡Sólo un día faltó!
El día que dejó este poyete, nos dejó a todos y se fue con la “principal” que en algún lugar, de alguna manera, lo esperaba.
¡Quién tuviera tanta fe! Seguro, seguro que un, una “principal”, entre luceros y estrellas, nos estaría esperando al otro lado de la vida.

jueves, 5 de marzo de 2009

A propósito de Juan Ramón Jiménez

En respuesta al agradable comentario que me hace Tino, en los comentarios a la entrada de Faustina, le contesto que esa casa que visitó en Moguer fue la casa de mi infancia, durante la guerra, adónde mi madre nos llevó, a mis hermanos y a mi, cuando mi padre tuvo que marchar al frente. Y que esa niña, Blanca, que se describe en “Platero y yo” vivió hasta los 84 años y tuvo 11 hijos, el tercero de los cuales soy yo.

Blanca es mi madre. Blanca Hernández- Pinzón Jiménez. El Jiménez, segundo apellido de mi madre, es el Jiménez de Juan Ramón. Y el de mi abuela Victoria que era hermana de Juan Ramón. El Jiménez de mi primer apellido es puramente casual: que mi madre se casó con un señor sevillano que también se llamaba Jiménez, José Luís Jiménez, mi padre.
Yo soy sobrino nieto de Juan Ramón por parte de madre.

Mi madre nació en la casa que es hoy Casa Museo de Zenobia y Juan Ramón, a la que los padres de Juan Ramón habían trasladado a la familia cuando él tenía tres años.
Casa ”que guardó mi infancia entre grandes salones y verdes patios”. Así la evocó y la describió Juan Ramón, desde el exilio, idealizándola, quizás, por la nostalgia.
Allí, como digo, nació mi madre, allí vivió con sus padres y sus hermanos durante su adolescencia y su juventud, de allí salió para casarse…

Y quiero señalar que en toda la Obra de Juan Ramón se asocian con frecuencia, con asociación psicoanalítica, estos dos términos analógicos: Madre y Casa, que se representan y se simbolizan mutuamente. Madre y casa. Casa que simboliza a madre, Madre que simboliza a casa. Se superponen en el alma añorante y nostálgica, y en los sueños de Juan Ramón, como en esos fenómenos oníricos del psicoanálisis de Sigmund Freud que, en su libro “La interpretación de los sueños”, se conocen como fenómenos de condensación y de desplazamiento: la imagen Madre se desplaza hacia la casa; la casa representa a la madre y ambas imágenes se condensan.

Voy a citaros un poema, entre varios que tengo recogidos, donde se condensan, entrelazan y se superponen las dos imágenes de madre y de casa: he elegido uno de “Diario de un poeta reciencasado”, 1916, cuando vuelve de Nueva York a Moguer:

“¡Qué bien le viene al corazón
su primer nido!
(su primer nido, su madre; su primer nido, su casa. Superpuestos y condensados.)
¡Con qué alegre ilusión
se torna siempre, volando, a él,
con qué descuido
se echa en su verde ramazón
rodeado de fe, de paz, de olvido!
…Y ¡con qué desazón
vuelve a dejarlo pobre y desvalido!
Parece que, en un trueque de pasión,
el corazón se trae, roto, el nido,
que se queda en el nido, roto, el corazón

martes, 3 de marzo de 2009

Volver a los clásicos

Recuerdo que cuando tenía unos trece años emitieron en la segunda cadena un ciclo de películas de Alfred Hitchcock. Haciendo memoria puedo imaginar perfectamente cierta ansiedad durante la semana por que llegara el día —creo recordar que martes— en que una sintonía —que ahora mismo estoy tatareando— nos anunciara que llegaba "don Alfredo" J. Hitchcock. Eran los últimos meses del monopolio de TVE. Pero de momento lo dejaré aquí, sobre este episodio algo lejano os hablaré más adelante.

Hace poco más de un año, para engañar a mi "acostumbrada necesidad" de leer textos originales y novedosos —dada mi condición de editor y de integrante de una comisión de lectura— comencé a "releer" algunos libros que no había entendido cuando habían caído en mi cajón de lecturas de niño o de adolescente.

Elegí para mi primera "relectura" —fuera de la editorial— un libro que no había sabido entender cuando lo había leido con unos trece años: "Cien años de soledad". Curiosamente en esa segunda lectura caí en las garras de García Márquez, e incluso intenté esbozar algunos escritos mezclando el realismo mágico del colombiano con la fantasía —en mi caso inspirada en Roald Dahl—, como hiciera con éxito Isabel Allende.

Animado por el feliz encuentro con García Márquez continué "releyendo" "La conjura de los necios" de J. K. Toole —fascinándome del mismo modo—, e incluso "releí" con satisfacción clásicos básicos como "La lozana andaluza", "El Lazarillo de Tormes" o "Los viajes de Gulliver". Me mantuve fiel a mi promesa de no volver a leer "El Quijote", ya que bastante me costó "tragarme por obligación" las dos partes en mis fatídicos años de instituto.

Había tenido una sensación semejante con algunas películas recientes como "Magnolia", "Eyes wide shut" o "Master & Comander", tras la que recuerdo que al salir del cine prometí no volver a verla jamás, pero cuando decidí visionarla de nuevo —incumpliendo, esta vez sí, mi promesa— me encantó, y escudé mi ignorancia en eso tan manido de "es de sabios rectificar".

Pero volviendo a Hitchcock, cuando por "exigencias del guión" —o lo que en la Facultad llaman Narrativa Audiovisual— he tenido que volver a "enfrentarme" al filme "Con la muerte en los talones", he dudado cuál sería mi sensación con una película que me había encantado en aquel ciclo de televisión de 1990, una película protagonizada por Cary Grant, al que considero el mejor de los actores clásicos —digamos eterno, en vez de clásico—. En verdad, frente a los créditos iniciales de la película pensé que se produciría el efecto inverso, ¡me va a espantar!

Pero el resultado —de nuevo— ha sido visual y emocionalmente demoledor, dada la satisfacción que me ha producido disfrutar de los detalles que de niño no había podido ver: la ironía de Grant, las espectaculares escenas rodadas hace décadas sin ayudas digitales y que aún hoy en día parecen reales; e incluso los detalles que hoy parecerían irreales y entonces había que hacer que parecieran "digitales".

Y también —otra vez por necesidades del guión—, he tenido que volver a ver "El mago de Oz" y "reenamorarme" de Judy Garland, en esta ocasión sabiendo de antemano que es un amor imposible. Ya que, al igual que me pasara con la Monroe, sentí una enorme desazón cuando —en mis primeros compases adolescentes— me enteré que ya había muerto.

Y he terminado por pensar —tras ver "¿Teléfono rojo? volamos hacia Moscú"— que si rechazamos u olvidamos estos libros y estas películas, llegará un día en que los clásicos seamos nosotros.