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sábado, 28 de febrero de 2009

Adios a febrero




Callejón de las luces, ventanas de la noche
,
son tus mentiras cañones de, ¿primavera?
Como sedientas trazas de agua fresca
que remiendan trajes por "estrená".
En febrero.

Es tu "mirá" como la tuerta de los luceros,
en la esquinita de casa amparo.
Son como escombros de contrabando,
los besos "encunaos" por tus vientos.
En "toíto" el año.

Alegrías, tirititrán y pasacalles
Papas fritas con aceite de ricino
"Desembocás" en un mar de destierro
"Alumbrao" por muchas lunas.
Pasajeros...

Caramelos de colores, serpentinas,
papelillos de rezar en los balcones,
a un dios que escupe requiebros,
que come carne los viernes, los domingos.
Y el martes, "pescao" del bueno.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Te quiero
















Siempre hay momentos para la sorpresa



Sobre un derribo una declaración de amor
escrita con spray azul. Un pretexto equívoco
que inunda la retina de los transeúntes,
quizás la evidencia de un amor imposible.

Un “te quiero” tan anónimo, como personal,
reclamando, a gritos, la atención de alguien
con diminutivo ambiguo
y un adverbio de cantidad.

Cuántos ojos verán el deseo
del “te quiero”; cuánto es mucho
en el horizonte de ese paredón;
cuántas entrañas removerá
este querer pintado que decora la avenida.


Del Poemario "Natura".

El pensar creativo

Valores
Isabel Agüera
El pensar creativo
DIARIO CÓRDOBA
EDUCACIÓN
25 -2- 2009

Corren tiempos en los que es necesario cambiar el sentido de la gran aventura que es el vivir, rompiendo linealidades que nos dominan y excavando fisuras por las que asome la novedad. Nuestro tiempo puede presentarse crítico, y en esa medida dador de situaciones que favorecen el surgimiento de un pensamiento rupturista y de nuevas y creativas proposiciones.

Tal aventura de vivir nos lleva a caminos del pensamiento y del conocimiento, ya recorridos por gentes que saben de sueños y que nos invitan a caminarlos. Grandes pensadores de distintos aires, años, colores, lenguas, paisajes…, entrelazados en un mismo sueño y esfuerzo, quieren que este mundo celebre la vida, y niños y niñas tengan la certeza de que su humano futuro existe.

Sin duda estamos hablando de una reforma del pensamiento que permita una verdadera revolución curricular, que enseñe, aprenda y viva el pensar creativo y razonable, aquel que considera dimensiones éticas, cognitivas y estéticas.

Pensar es comprender, es captar el significado de lo que se lee y se escucha. Pensar es reflexionar, considerar nuevo o detenidamente un asunto desde diferentes puntos de vista. Pensar creativo, reflexionar es colocarse en situación de duda o admiración ante una realidad que el pensamiento no ha conquistado todavía e ilusionarse con ella.. Lo fundamental es que los niños/as se desarrollen como seres humanos, es decir, que aprendan a pensar.

Padres y maestros deben trabajar para que hijos, alumnos, con calma, se planteen la vida como una gran interrogante. En definitiva, lo más revolucionario es el hecho de pensar, pero en realidad, el pensar creativo es lo que tiene mayor capacidad transformadora, y el ejercicio del pensamiento y su extensión, a través del diálogo y la comunicación, puede ser desencadenante de posibilidades a una vida plena, a una vida feliz.

martes, 24 de febrero de 2009

De la careta al cuento

Esta semana estoy confeccionando con mis " niños" caretas para el carnaval: brujas, payasos, animales, princesas.... Ocupar por un rato el personaje ficticio y actuar. A partir de ellas, creamos historias y eso me recuerda la estructura del cuento folklórico, el cuento de hadas.

Cuando estudié la Morfología del cuento de Propp con sus 31 funciones, descubrí un método de trabajo que durante años apliqué con mis alumnos universitarios en varios géneros literarios.

Realmente, como en los mitos clásicos, novelas policiacas, películas de héroes o comics, entre otras series, los cuentos folklóricos de antes y de ahora, para niños o para adultos, siguen una línea estructural idéntica: pueden faltar funciones, pero las que se dan se suceden en el mismo orden. Igualmente ocurre con los personajes: héroe, antihéroe, agresor, victima, donante, auxiliar del héroe...

Cuando Perrault escribió la historia de Caperucita, lo hizo para las mujeres de la corte francesa del XVII, para prevenirlas del lobo-hombre. Pero el público infantil se lo apropió, como otras historias en las que los animales hablan, los finales son felices, los buenos son muy fuertes , los malos nuncan ganan y hay elementos mágicos.

Son lecciones de tradición y cultura envueltas en más o menos fantasía. Eso significan los cuentos, los de hadas como los llamábamos.

Me gustan los cuentos clásicos, los que recibíamos como regalo especial y mas aún si teníamos la suerte de que fueran con ilustraciones de Ferrándiz.

Ahora hay otros héroes, otros medios, otras intenciones pero el niño seguirá buscando su careta de bueno para vencer al malo o la del malo para hacer lo que sabe que no está bien pero... es una careta.

sábado, 21 de febrero de 2009

Caminos de papel o los binomios vitales

Imcrea diseño editorial vuelve a publicar un libro, esta vez de prosa, marcando ese gusto por la creación en lo cotidiano. El texto es de Faustina Moreno Corrales, que en sus “Caminos de papel”, que es así como se llama el libro, nos hace participes de sus sentimientos más íntimos y personales.

El libro merece una detenida lectura, que puede hacerse en todos los sentidos. No es un texto al uso donde haga falta una lectura lineal. Es importante dejarse mecer por las líneas de una prosa cuidada llena de calidades poéticas. Quien escribe tiene la habilidad de comunicar y de transmitir emociones, a través de sentidas descripciones y de sencillas analogías, metáforas de graves imágenes. En todo ello gusta la autora de los binomios: ruido-mar/ silencio; noche/ día; compañía/ soledad, para marcar el contraste que, en cada caso, las emociones provocan en lo más profundo del Ser.

Faustina Moreno aprovechará los lugares, desde los entornos más próximos y las situaciones que en ellos se suceden, para enviar al lector unos mensajes llenos de valores universales, como la libertad, siempre en un contexto intimista desde el cual fácilmente se conecta.

Caminos de papel” es un viaje por los sentidos, acompañado de los sentimientos más nobles, de las emociones mas genuinas aunque cotidianas y citadinas. Todo transcurre desde el 8 de agosto al 30 de diciembre, un viaje que va de los calores del verano al frío del invierno. Tomando las fechas en sentido figurado sería algo así como un recorrido emocional del afuera (verano), hasta el adentro (inverno), desde la exteriorización de los sentimientos hasta el intimismo mas lato.

Los capítulos, marcados con números romanos, se abren en el mes de agosto. En este momento se sucede el enfrentamiento rabioso con el papel, (I) que lejos de temerle, para la autora es el trampolín que le sirve para catapultar los sueños en un marco silente propiciado por el mar. Este mar(III) que subraya la importancia del valor de la libertad en un contexto diferente en medio de sobreabundantes notas románticas. El valor de lo libre se refuerza con la figura de una jaula, anotándose aquí el primero de los binomios aludidos (jaula/mar) al que seguirá la paradoja de una tarde de toros (V) donde la noche y la luz, sagre y arena mantienen en vilo los sentimientos.

Terminará este mes con un encuentro protagonizado por las masas, un encuentro con los otros en un concierto de música. Es curioso, el concierto musical está realizado por alguien que pertenece a lo más innovador de los setenta, a esa década prodigiosa del pop español. La figura del encuentro, que no el protagonista, es Miguel Bosé artista rompedor con los estereotipos y las formas provincianas de esos de años previos a la democracia. En este artista , Faustina, retoma la figura del Quijote que rompe lanzas recordado ante la visión de los campos eólicos (II) donde la quimera es su mejor nota.

Con septiembre el alma se recoge en un ámbito lleno de olores y ausencias de color siendo la lluvia la que invita al recogimiento (VII). Estas secuencias las repetirá (IX) con notas marcadas por la palabra: otoño, “cerrada como un balcón”, “redonda como una castaña”. En estos capítulos otoñales el romanticismo y el intimismo de la autora no olvida a Becquer a quien cita en medio de recuerdos familiares, destacando esa acción del estar-ahí que lleva al ser, con toques puramente existenciales, hasta el desprendimiento radical en el hecho del vaciar la casa familiar (VIII). En realidad las catarsis suelen ser purificadoras y generalmente duelen sobre todo cuando se materializa en una firma de venta.

El culmen de este mes se marcará pleno de notas románticas y platónicas con las referencias al fallecido actor Paul Newman.

Octubre es el mes más prolijo en sentimientos. Sus trece capítulos darán buena cuenta de este viaje de las emociones del “Camino de papel”. En los lugares que se suceden se establece esos otros contrastes de los binomios ahora entre los otros y la soledad. Los “otros” un espejo donde mirarnos (XI) y también el lugar donde estar solos, una soledad acompañada que se marcan con sonetos barrocos de Lope de Vega. (XII). El encuentro con los amigos es la justificación para notar la importancia de la unidad en ese agridulce que Faustina Moreno llama el dialogo de lo convergente/ divergente.

En todos estos capítulos descriptivos de la cotidianidad de octubre, las emociones se desbordan en medio de una procesión religiosa. La imaginaria barroca del sur es el marco excepcional para hablar de ese encuentro entre la belleza( estética) y la bondad ( ética) , asomándose desde un balcón, figura de la torre vigía, al propio Misterio. Los encuentros familiares hacen revivir las emociones como indica el aserto latino “convivum est revivium”.

La intencionalidad de la obra se marcará en el centro de estos capitulos (XVIII) con el deseo de contemplar la vida a través de todos y cada uno de los espacios. La contemplación es un instrumento importante en esta obra; un contemplar desde lo cotidiano a través de lugares exquisitos con connotaciones particularmente románticas (XX): Venecia (o el Renacimiento), Paris, Viena (o la Modernidad ); Londres ( o el Poder) . Cuatro ciudades que en sí significan el hecho mismo del tránsito vital; ciudades bañadas por la levedad y la potencia de las aguas de un Sena calmoso, de un Danubio turbulento, o de un Támesis con nieblas. Un capitulo, en definitava seductor impresiones. Impresiones que toman cuerpo al poner en la palestra de las imágenes a Monet ( XXIII).

La sensibilidad de la autora queda patente en esta continua resistencia a vivir en la asimetría de lo superficial (XIX), notando su horror permanente ante el vacío (ausencia de color) ( XX) y la muerte (XXIV).

Comienza las experiencias de diciembre con un atentado, que nunestra autora anota como un hecho violento que conmociona, antes que nada, el alma provocándole "vergüenza ante el hecho de compartir la condición del ser humano compartida con quienes las desprecian". La vida es fragil, fugaz y se mezcla inexorablemente con el tiempo. Este, el tiempo, es un elemento que aparece indistintamente en la obra(XXVII/ XXXII). Un cronos en permanente lucha con el cairos haciendo de esta fugacidad de la vida el viaje esencial. La figura la sitúa en el hecho de tomar el tren(la oportunidad vital) en una estación cualquiera (atentos a ese momento oportuno). Es bueno permanecer en la estación de los días atentos a la vida que pasa dejándonos envolver por las sorpresas.

Para terminar quiero significar este hecho del recorrido por los sentimientos que el libro “Caminos de papel” hace manteniendo una conversación “que es la suya `propia”,(XXVI), un dialogo íntimo que llega a convertirse en rito propiciatorio para ofrecer la soledad ésta que se hace literatura, palabra escrita, interpretación gadameriana, una soledad que al mmismo tiempo se vuelve “comunicación profunda entre los seres humanos”.

Ha sido un inmenso placer haber compartido estas paginas donde la autora del libro ha vertido sus mejores experiencias que ahora, una vez publicadas, ya son un poco de todos los lectores. Gracias.

Los caminos de cada día

Faustina, va por los caminos de cada día, cantando bajito, recogiendo cualquier flor a su paso, de la que desprende un pétalo, uno solo cada día, y nos lo ofrece largamente con su tersura, su aroma y su secreto...

No sé si es Faustina, o es esa niña en luz de la ventana, con fondo oscuro, que mira hacia fuera, a la vez, y hacia adentro, con el gesto insinuado de la inocencia seria, donde se apunta (ya entonces) una sutil melancolía de la vida vivida (o por vivir).

Su libro, que es un camino blanco de papel, camino con alas y armonía callada –“la música callada…” del poeta enamorado-, es como un calidoscopio de géneros: es poesía, y relato también, y autobiografía, y pensamiento, y muchos, muy hondos, sentires… que nos permite escuchar con encanto la melodía de aquí y ahora, el haiku del instante… , recuperado, como dice Proust, en la re-creación literaria, para “recreo” gozoso de quienes lo sostenemos entre las manos, tan cuidadosamente editado por Manuel.

Dicen que fue Montaigne, en sus Essais”, quien inauguró este género memorialista en el que se incluye el Diario: “Je suis, moi même, la matière de mon livre”.

Lo podría decir también Faustina, mientras anda y canta por sus caminos de papel.

viernes, 20 de febrero de 2009

La huella del camino

Caminos de papel es un libro escrito con palabra sonora y, a la vez, con un entrecortado silencio íntimo. Por eso, vivir las impresiones de Faustina, es renacer en su guardada vida de niña y de mujer.

Cada impresión es un resumen de vida. Para recorrerlo Faustina ha utilizado la tracería de una palabra que siempre va más lejos de lo que el verbo dice. En estas impresiones se mira alrededor para sentir la vida, para vivir la sorpresa de quien descubre que en cada esquina del camino hay un paisaje íntimo.

En cada una de esas treinta y cinco impresiones del camino, suaves, musicales, de cuidadoso estilo, existe la ilusión, madura e infantil, de quien se asoma al sueño con la esperanza de atrapar con la mano una de las estrellas… Por eso, la huella, la pisada, marcada en el camino, con una rica melancolía esbozada en sonrisa, ha ido configurando un alma de mujer. Es imposible, al andar estos sutiles y profundos caminos, no reencontrarse con el sentir profundo.

Esa niña-mujer que mira desde el libro, borra, mientras mira la luz, la sombra de los años. Con su apariencia frágil, van contemplando, con un ritmo pausado, silencioso, las aguas de colores que brillan a su paso…

Como dije en las palabras que escribí al prologar este firme camino de papel, sólo nos queda ahora recoger con esmerado mimo el silencio del alma, al tiempo que su canto.

Gracias, Faustina, por brindarnos tan generosamente, con palabra certera, un trozo de tu alma.

Caminos de papel: la palabra

Comunicarse mediante palabras es sólo una acción natural y humana que aprendemos casi sin esfuerzo.

Pero cuando la palabra se escoge por algo más de lo que significa en sí misma, estamos tratando de verbalizar, como bien ha señalado Manuel , esos instantes del alma en los que un estímulo de dentro o fuera nos provoca " la impresión".

Entonces es cuando la palabra ya es color, aroma, latido, mano amiga, cadena invisible que enlaza sentires y espacios.

Entonces es cuando la palabra deja su huella en el tiempo para envolverse con él y ser rescatada en otras horas y por otras gentes.

Es por eso por lo que algunos elegimos escribirlas para dejarnos ser y compartirnos con y a través de ellas.

Gracias a Imcrea por recibir las mías y a los que las habéis revivido, al leerlas, por hacerlo.

Presentación del libro Caminos de papel

Cada uno tenemos una palabra que nos acompaña en nuestra vida, que nos atrapa en cada una de nuestras decisiones, en cada sueño, y que en cierto modo describe lo que somos. Por ejemplo, la mía es equilibrio, ya que pienso que "todo" radica en la búsqueda de un equilibrio, la búsqueda de ese punto entre el bien y el mal que tan bien refleja la fiesta que por estas fechas vivimos: el carnaval; que surgió de la búsqueda de un equilibrio entre la recatada doña Cuaresma y el canalla don Carnal.

La palabra fetiche de Faustina Moreno es impresión, por eso su obra "Caminos de papel" lleva como subtítulo "diario de impresiones".

Y son esas impresiones de Faustina como una parada en el tiempo loco que vivimos, una parada en la que recapacitar sobre el papel y hacer un pequeño memorándum de lo que hemos sentido en determinados momentos de la jornada.

Pero "Caminos de papel" es mucho más que un diario, y por supuesto, es más que un memorándum de 35 impresiones, lo que nos ofrece "Caminos de papel" es una vereda por un libro exquisitamente cocinado entre anhelos y sensaciones, una vereda en la que Faustina nos muestra aquella parte de su alma que quiere compartir, pero en la que se vislumbran otros tantos ingredientes de su sentir que han surgido —espontáneamente— de la necesidad de expresar cada sensación.

jueves, 19 de febrero de 2009

A propósito de Caminos de Papel

La de Faustina Moreno es una prosa fluida pero meditada. Se asemeja a una tempestad serena, imitando un verso de Garcilaso. Yo quisiera ahora, no sé si debo hacerlo, reescribir la dedicatoria que me ha regalado en el ejemplar de su libro. Dice así: Las palabras saltan a nuestro alrededor constantemente hasta que algunas, como tus ardillas, te miran a los ojos algún día. Entonces las escribes.
Gracias Faustina por tu prosa y por tu dedicatoria.
En uno de sus relatos habla del otoño diciendo:
"Hoy ha llovido con olor anticipado a tierra de otoño"
La amistad queda también retratada en su obra: "Tengo el absoluto convencimiento de la comprensión siempre que te encuentro, viejo amigo".
Ha sido un placer leer tu libro, Faustina.
Enhorabuena, amiga. Desde ahora en adelante´te pediré prestado ese concepto de comprensión cuando se refiere a la amistad.

Presentación de "Caminos de papel. Diario de impresiones" en el Blog


Durante todo el fin de semana nuestro Blog acogerá la presentación del libro "Caminos de papel. Diario de impresiones", de Faustina Moreno Corrales. Intervendrán en primer lugar el editor, Manuel Romero Higes, y la autora, más tarde se abrirá un turno de opiniones y preguntas.

Esperamos vuestras entradas y comentarios.

Versos heridos



Hace unos días vino a mis manos un poemario de Alejandra Pizarnik, una poeta argentina de origen judío que se suicida la noche del 25 de septiembre de 1972. una poeta donde la literatura y la vida se confunden. Tenía 36 años cuando la Pizarnik nos deja. Algunos dicen que no se suicidó sino que fueron las palabras las que la mataron, las palabras: infancia, corazón, viento, pájaro, canto, silencio y muchas más. Alejandra estaba seducida por la palabra, en ella vivió y en ella hasta el momento descansa. Nunca superó ser adolescente, una joven aferrada a la memoria del holocausto nazi. Ella, herida antes que por la palabra por la tragedia del holocausto,se refugiaría en sus padres, después en el psicoanálisis.

Mantuvo el pulso de las vanguardias poéticas de Argentina entre los años cuarenta y cincuenta en lo que se dio en llamar el “invencionismo” o el surrealismo. Sus ídolos son Kafka y Nietzsche, Freíd y Baudelaire. Entablaría amistad con Cortazar, con la Bauvoir aunque su gran amiga es la poeta argentina Olga Orozco.

Su poesía está cargada de simbolismo, así lo reflejan unos versos: 

Yo no sé de pájaros
No conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

Con este sentimiento de la “soledad-sola” hace aparecer el fuego, elemento primordial, como fondo del sentimiento de la libertad.

En otro poema tomará el miedo, una figura recurrente en su poesía, como la situación a la que se está enfrentando constantemente:

El poema que no digo,
El que no merezco.
Miedo de ser dos
Camino del espejo:
Alguien en mi dormido
Me come y me bebe.

Como se observa en estos versos Alejandra Pizarnik se debate en una lucha interior propia de los místicos, de los que se sienten con una responsabilidad interna. Probablemente en estos versos pretenda hacer notar, de forma expresa, la realidad del espejo, que representa el ser más íntimo, el lugar donde se debate la lucha interior con un “alguien” que, desde dentro, la devuelve a la nada. 

Otro elemento simbólico es el silencio: La Pizernik, herida de amor, busca irremisiblemente el silencio:

Tú eliges el lugar de la herida
En donde hablamos nuestro silencio
Tú haces de mi vida 
Esta ceremonia demasiado pura.

En otros versos hablará de los silencios de forma indirecta:

La muerte siempre al lado
Escucho su decir.
Sólo me oigo.

Aunque en realidad para ella el silencio lo expresa en este otro poema escribiendo:

El silencio es luz
el canto sabio de la desdicha…

Para Alejandra Puzernik la vida fue la palabra y la palabra un río donde navegar hacia la noche. Así subraya en una de sus últimas creaciones:

Yo voces
Yo el gran salto
cuando la noche sea mi memoria
mi memoria será la noche…

miércoles, 18 de febrero de 2009

Padres lectores

Hace unas fechas hemos celebrado el Día Internacional de la Literatura Infantil, y es por eso que no puedo dejar de referirme, una vez más a la importancia de la lectura. Incontables veces, desde estas mismas páginas, he insistido en algo altamente sabido: las primeras experiencias de la vida son definitivas para la formación de hábitos, valores y actitudes.

Así, las vivencias que experimentan los niños en estos años, respecto al lenguaje y al libro, incidirán de manera definitiva en su formación como futuros lectores. No obstante, hay que tener claro, y ser muy conscientes de ello, que la lectura no consiste solamente en saber qué dice en determinado texto, sino ante todo el libro debe convertirse para el niño en el gran placer de descubrir el contenido, el valor de las palabras, las respuestas a sus muchas interrogantes, el libro, aún sin que el niño sepa leer, debe ser evocador de belleza y desencadenante de un gran deseo: qué dicen sus páginas.

De ahí que la importancia de la lectura debe empezar en el hogar. Sí, los padres deben convertir el hogar en espacio desde el cual los libros tengan lugar preferente de forma que los niños no sólo los vean como objeto decorativo sino que oigan hablar de ellos, puedan hojearlos, contemplar sus ilustraciones, adivinar sus contenidos e incluso imaginarlos y narrarlos.

Y no basta con mandar leer. Hay que leer con los hijos, compartir sus libros, comentarlos, transcenderlos a la vida real para censurar, aplaudir, opinar, etc. tanto acerca de su contenido como del proceder de sus personajes.

En una retrospección veo a mi padre con el Quijote entre las manos, y a mi madre con Las Mil y unas Noches... Estos fueron mis primeros libros cuando aún sólo sabía deletrear.

Seamos padres lectores para que nuestros hijos, libremente, sin mandatos expresos, lo sean.
La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso. Bacon. Luego la importancia de la lectura merece que empecemos a fraguar hogares donde padres e hijos caminen de cara a los libros. Resultado: hombres, mujeres completos.

Un libro me hace libre/ me pone alas /soledades me quita / cárcel me arranca.
M. Hernández.

domingo, 15 de febrero de 2009

De Don Amor a Doña Cuaresma

Hoy Don Amor retira sus insignias de los escaparates. Los corazones, peluches, flores enramadas, tarjetas de "te quiero"y demás objetos edulcorados con el rojo sabor de la pasión que sugieren, ceden su espacio tras el cristal a las máscaras carnavalescas que preludian cirios y aromas de incienso.
Don Carnal y Doña Cuaresma, librarán su peculiar batalla, parodiada tan magistralmente por el Arcipreste de Hita, y los ciclos festivos, religiosos y profanos, nos invitarán, desde los mismos escaparates, a formar parte de ellos.
Don Amor se retira de las luces artificiales pero sigue en esas otras cenas sin menú especial; en esas otras flores hechas ramos de caricias o en "te quieros" sin palabras.
No puede irse.
No debe irse.
Los que sentimos amar con el buen amor que nos da vida , lo necesitamos como sentido, como cayado, como brújula y destino.Cuando es Don Amor, vestido de gala, y cuando se recoge en casa, de corazón para adentro.

Del escaparate de ayer, guardo una planta ribeteada de rojo.

sábado, 14 de febrero de 2009

Cuando San Valentín se nos pierde en la tarde…

El día de San Valentín ya va pasando… Y es necesario, también en esta tarde, escribir con letras de ceniza… La vida, en la distancia, cuando el camino es largo, va siendo reducida a sombras aparentes… A nuestro alrededor comienza a dibujarse la penumbra y la bruma…

Sin embargo, quizás, el prematuro otoño, a pesar de mostrarnos su presencia, tiene colores aún de verde-primavera… Por eso es bueno remirar lo que era ayer. Gozarnos otra vez en el amor primero que aunque voló en el viento nos dejó una palabra renacida que siempre empieza a ser en el presente.

Porque la nieve blanca, que ya hoy es de ayer, perdura en el silencio de lo escuchado-antiguo y se ha ido cuajando en una perdurable entrega de presente.

En este caminar, donde ya apenas va quedando el eco de las cosas, la vida se renueva en el amor primero que, en su presencia, hoy vive eternidades, porque se entretejió con mirada sencilla y en el amor de manos…

El flujo y el reflujo de este amor tan sencillo, que ha olvidado distancias, sigue viviendo hoy en un palpar de manos que van reverdeciendo en gestos y palabras. Todo como fue ayer… y como será siempre…

También yo estoy enamorada


Para todos los que son capaces de seguir valorando la poesía, la palabra, la vida... el AMOR. Isabel Agüera


Mensajes del tú

Son muchas las veces que a lo largo de estos años he podido repetir que en educación las teorías valen en razón de cómo las entendamos y cómo las apliquemos porque nada hay más práctico que saber manejar una buena teoría.

Hoy quiero referirme a la técnica que denomina Thomas Gordon mensajes del tú, práctica muy frecuente cuando tratamos de corregir o evaluar conflictos, mensajes con los cuales acusamos y provocamos en los alumnos, en los hijos, una reacción defensiva que impide que podamos ser escuchados.

Jamás un maestro/a, padre/madre deberían, ante unas malas calificaciones, por ejemplo, emplear expresiones como éstas: Eres un desastre; todo lo haces mal, etc. -mensajes del tú-, sino que por el contrario, estimularían, provocarían el diálogo, si dijesen: Esto lo puedes superar; tú eres bueno y lo demostrarás con un poco de esfuerzo, etc. -mensajes del yo.

Con ´mensajes yo´, la otra persona no se siente atacada y no tiene necesidad de defenderse y ello conlleva que pueda escuchar sin absurdas justificaciones.

A través de este tipo de mensaje personal, compartimos nuestra experiencia, fortaleza y esperanza. Por el contrario, los mensajes censurables referidos a segunda persona, tú, la imagen negativa se crea o refuerza y la reacción inconsciente es la de ser coherente, e identificarse y hacer gala de ´personaje´ que se le ha adjudicado.

De ahí que encontremos alumnos, hijos sordos y pasivos a nuestras largas retahílas de reproches a los cuales ya se han habituado con notable impotencia para superarlos, convencidos de que no lograrán satisfacer nuestras expectativas.
Antes de acusar, demos la oportunidad de rectificar, antes de censurar, mensajes alentadores de lo que confiamos y esperamos.

En la mirada de un niño puede haber odio, amor o indiferencia. Depende, ante todo, de lo que haya en la nuestra.

En el vértice del oeste





A Gema, mi mujer en el día de S.Valentín.



No hay palabras
que puedan pintar tu ser amante.
Hoy te descubrí en el vértice
del oeste peinando la luz.

Cuando te miré sentí
removerse el sol
y los cielos. El ruido
me molestaba
enmarañándolo todo.

Después,mucho después
llegaron tus besos provocando
el silencio. Nunca, como hoy
vi como tus ojos
me abrían al secreto
del viento, ese viento
cálido
del
sur.

viernes, 13 de febrero de 2009

El rito del Sol


Esta mañana, mientras contemplaba a mi padre en la cama del hospital, descubrí el ritual del sol en el intento de atravesar, con su luz, las gruesas cortinas de la habitación. Este ritual tiene esa belleza de las cosas sencillas, a veces, inadvertidas. Nadie repara en ello porque la luz termina por nimbar el absurdo de nuestros cuerpos hasta disolver los defectos más agudos. Mientras más luz más ciegos nos volvemos. 

En este momento, el universo se desvela rebelándose contra la ingratitud de la oscuridad y de esa pesadez de la noche. Ahora, a los ronquidos espasmódicos de mi padre le siguen los ruidos del parloteo indómito y salvaje de celadores y enfermeras que avanzan por el pasillo buscando sus “pacientes-presas”. Los hijos de la luz han levantado, una vez más, el hacha de guerra contra los pacíficos hijos de la noche. 

Sigo mirando por la ventana la maravilla del amanecer que va dejando una estela roja sobre la firme línea de tejados blanquecinos. La escarcha se deshace en mil formas y colores mientras la luz sigue creciendo agarrada a las cosas y su lado más oculto. El tiempo empieza a contar y el dios Chronos hace de las suyas. 

Mi padre se ha despertado y mira ajeno a lo que le rodea. El mundo hace tiempo que dejó de tener importancia para él, el parkinson lo está devorando. Después, ha vuelto a dormirse agarrado a las sábanas revueltas, como quien espera un último suspiro.

martes, 10 de febrero de 2009

Condenados



Reza un lustroso cartel que se haya colgado —como si de un condenado se tratase— de alguna pared oculta de la biblioteca de la editorial: "Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad...".

Debo confesar que me apasiona la idea de que unos Derechos sirvan de base a las doctrinas a seguir para todo ser humano. Por eso, este lustroso cartel está acompañado por otros que recuerdan diferentes artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que yacen junto a él, colgados igualmente por su parte superior.

No obstante, cada vez que —por azar o por distracción— me paro a leer alguno de esos carteles descubro en la miseria que vive el ser humano, ese curioso ser al que amparan los escasos 30 artículos promulgados por las Naciones Unidas.

Y es que han pasado más de 60 años desde que se redactaron, y muy poco se ha avanzado en apartados como la cultura, la libertad de expresión o la educación, especialmente en países o zonas —muchas de ellas en nuestro país— en los que no son una prioridad y menos aún un derecho.

Hoy, en un periodo de reflexión, me he parado a leer uno de ellos, quizá el que más me preocupa, se trata del artículo 27. Y este artículo, que promulga la vida cultural como un derecho, yace colgado de una pared oculta —como si de un reo se tratase—, queriendo olvidar que a menos de 2 metros descansan cientos de libros deseosos de ser liberados.

lunes, 9 de febrero de 2009

Tiempo de hombre, tiempo de silencio. Versos en tiempo de crisis.


A propósito del libro escrito por José María Carrascosa González. Un poemario de setenta y nueve páginas que desgranan esos momentos de ausencia y de entusiasmo del hombre. Su título: “Tiempo de hombre” nos sitúa ante la realidad metafísica del ser humano donde su autor se revela como un filósofo que poetiza la búsqueda. En este libro, pulbicado por Imcrea, aparece ese decir del tiempo no como un concepto del cronos ni siquiera como un poner adjetivo a algo que no lo necesita, tampoco como un suplemento a la realidad de lo cotidiano sino que es la descripción de lo eterno.

El poemario abre sus páginas situando al lector ante el hombre, protagonista de la vida, de esos momentos de encuentro consigo mismo.Portagonista y autor coinciden en el nombre, como una forma original de presentar los versos.

En estos lugares de la palabra escrita, la mirada serena al hombre se vuelve “un canto entre los labios

A la obertura del poemario le sigue un espacio solemne, un tiempo de ausencia donde el hombre busca, desde la vida misma, con la nota mística del silencio. Aquí,los versos se acercan a lo esencial a la metáfora que se convierte en alimento, que sabe a pan y a camino. En este apartado, los poemas se suceden bajo el grito de la tarde, de esa tarde que, lejos de ser ocaso, es participación del ensueño,un paso hacia sentimientos frescos y esperanzados. Y todo en la voz del día siguiente, como en la creación bíblica donde la palabra ordenaba y sucedía, el "dabar yavé" que `formaba el conocimiento del ser humano. Por otro lado, los versos de este capítulo se vuelven intimista, como el gris de los ojos en un “quizás” que es, al mismo tiempo,una pregunta; un tránsito, como el fluir tranquilo de las aguas de un río; un camino solitario con riesgo de perderse; una necesidad con la pretensión de gastar los caminos y deshacer las huellas después de entregarse al amor. 

Otro capítulo se cierne sobre el tiempo ensangrentado. Versos vivos, que contienen el deseo de mantener el silencio en la contínua espera de la tarde. Aquí, se tiene la sesacíón del desvelamiento(apocatástasis) del autor, un desnudar al hombre para descubrirlo como amor y manos; un hombre limitado capaz de perfilar el sentido del ser sin agotarlo. Y ante el hombre, la luz que se quiebra entre el camino y lo amado

A esta búsqueda inquietante le sigue poemas ardientes, versos de primavera, con sentimiento de la tierra fecunda. Los versos de este capítulo siguen manteniendo el sentido lírico de los anteriores, quizás con un toque más intimista y metafísico. Es notable esta mirada del autor que fuerza al lector a ver desde el hueco de la palabra, con la emoción contenida como ante el paisaje de una tarde limpia. 

Tras estos versos de búsqueda ansiosa aparece el anhelo del amor donde el nombre de lo amado se patentiza como "olor de las flores al viento", impregnándolo todo. Sólo la palabra, la del amor, se vuelve esperanza para todos los deseos, brisa marinera, mar tibio hasta cauterizar las heridas, un agua de lluvia que empapa la sed. Y esa palabra, redonda, como la primera que formó los cielos, se alza ante la eternidad de todos los momentos hasta convirtirse en verbo renacido bajo el leve susurro de presentidas tardes.

Detrás de la palabra pronunciada, viene el silencio, un latido hondo del corazón en crecida. 
Termina el poemario, con esta metáfora del tiempo roto permitiendo a la palabra humana mostrar su levedad, su incapacidad para expresar lo eterno, fragilidad ésta que nos pone delante de otra gran metáfora de corte místico: "la noche que presiente la luz que se apuntan dentro de las pupilas." Y después, el mundo, ese pequeño mundo del hombre en diálogo permanente consigo mismo, se desvanecerá no como una derrota sino como la aceptación irremisible del ser que se acepta en su limiación, capaz de dibujar el agua:"el recuerdo de otros tiempos mejores". A pesar de sentirse débil, el hombre nunca dejará de amar, de sentir el corazón crecer lleno de emociones secretas.

En este último capítulo el autor vuelve a subrayar la necesidad del silencio, siendo la muerte, como una metáfora de lo incuestionable la que describe el otoño de los deseos: un beso roto, un sencillo morir que permite que la vida siga esperando en el borde del camino.

sábado, 7 de febrero de 2009

En la palabra íntima

Gracias, Imcrea, por mostrar mi sencilla palabra a los amigos.

Durante muchos años he querido ser —y aún lo sigo queriendo
un trabajador, un orfebre de la palabra que ha encontrado en ella un hondo camino para mostrar intimidades.

En esta ocasión, el camino del poeta se ha unido al del filósofo y aunados ambos, dicen un verbo que grita los silencios del análisis intimo. Mi palabra poética habla de profundos sentidos y vivencias. El filósofo
que habita en el poeta se admira de ser hombre.

El poeta siempre vive con corazón atónito y disperso el misterio de serlo. En su palabra se unen el gozo, la admiración, el oscuro silencio. Su palabra sirve para marcar un tiempo que, en este poemario, es, en verdad, un TIEMPO DE HOMBRE.

Gracias, amigos, por vuestra acogida.

Tiempo de hombre Presentación

Hoy tengo que decirte
mi palabra.
Una palabra
guardada en el secreto
de amaneceres tibios
y de crecidas noches,
a la espera.

He querido comenzar la presentación con una cita del libro, unos versos que hablan de "la palabra", de esa palabra que en ocasiones ocultamos, aunque tengamos un latente deseo de "gritarla".

Cuando los versos mojan el papel ante la mirada de un único hombre, casi siempre aparece la necesidad de compartir las palabras, una a una.

José María Carrascosa comparte con "Tiempo de hombre" sus palabras más secretas, invitándonos a reflexionar sobre la espera más íntima del hombre a través de unos poemas que invitan a leer sobre nuestros propios pasos.

Pero "Tiempo de hombre" es más que un poemario intimista, en sus versos se diluyen la "filosófica verdad" del devenir del hombre, y el paso del tiempo en las distintas etapas de la vida.

Disfrutemos ahora de las palabras de José María Carrascosa.

viernes, 6 de febrero de 2009

Presentación del libro Tiempo de hombre


Durante todo el fin de semana nuestro Blog acogerá la presentación del libro "Tiempo de hombre", de José María Carrascosa. Intervendrán en primer lugar el editor, Manuel Romero Higes, y el autor, más tarde se abrirá un turno de opiniones y preguntas.

El fin de semana que viene presentaremos mediante el mismo sistema el libro de Faustina Moreno Corrales "Caminos de papel: diario de impresiones".

Esperamos vuestros comentarios.

Monigotillu

Monigotillu, trazau, de ojus rasgaus, una mijina dormíu,
un dibuju, animau por rajeus de cuerda, finu.
Soi´n requiebru maera con pintula de un olvíu.

Monigotillu, pintau, con el pelu de lana y serpentina,
un dibuju, esbozau, con la tiza, una mijina.
Soi´un requiebru de tinta, vendu y vida.

Monigotillu, escritu, en la mitá ´el su cuentu,
un dibuju, inventau, pol los mis propius mieus.
Soi´n requiebru nu acabau, de retazus y de sueñus.

Monigotillu, pegau, en un álbum de pantasmas,

un dibuju, calcau, con cantillones de prata.
Soi´n pairinu enreau con papelillus d´straça.

_ _

Hoy me atrevo con algo diferente, un poema escrito en una "Jabla arrescondía" que me sirve para dos cosas:

En primer lugar para presentarme formalmente: He aquí un monigotillu; en segundo lugar —en el momento de escribirlo—, me sirvió para demostrarme que era capaz de "crear" desde cero.


Es un autorretrato captado en una sensación que a veces tenemos al vernos fuera de nuestro marco.

jueves, 5 de febrero de 2009

La Duda y el inquisidor

Vi ayer una película de interesante temática, interpretada por excelentes actores: “La Duda”, de John Patrick Shanley. No es una película sobre la pederastia clerical, tema fácil y recurrente hoy. Tampoco una crítica a actuaciones hipócritas de solapada y falsa moralidad eclesial. Es, sencillamente, una profunda patentización de la dimensión existencial y subjetiva del hombre. Es la distorsión a que somete nuestra vida el juicio del inefable “Gran Hermano Social”, que decide sobre vida y haciendas y nos sume en un relativismo subjetivo, distorsionante y manipulador de lo que somos.

La monja intransigente e inquisidora, superiora del colegio en la película, enfrenta a un sacerdote, según ella, sospechoso de abusos a menores. Le ataca sin piedad, aunque sólo desde su personal visión y juicio. Y todo, porque percibe que los aires nuevos de apertura y renovación que pretende introducir el sacerdote en el colegio que ella regenta, se oponen a su disciplina autoritaria y conservadora.

Esta certeza dogmática e indubitable, tan frecuente en el iluminado, es clave en la actuación de los inquisidores sociales de siempre: la certeza subjetiva es más valiosa y definitoria que la objetividad de los hechos. La monja (Meryl Streep) afirma al final del film como síntesis de su actuación: “En la persecución del mal, a veces uno se aleja un poco de Dios, aunque por ello se paga un precio…” Esta manipuladora y falsificada “ortodoxia” puede llegar a justificarlo todo, incluso cuando el nombre de Dios esta por medio. La verdad construida con prejuicios infundados es suficiente prueba “objetiva” para la certeza que necesitan los inquisidores dogmáticos e intransigentes. No existe otra verdad. Sólo la suya. Lo demás son sólo diferentes perspectivas que habrá que someter y supeditar a la visión que arroja el deformado ojo de ese “Gran Hermano Social”.

Pero es claro: la religiosa pagará un precio por su subjetiva actuación: dudar de su propia duda… Pero enfrentará esta situación con la tortuosa psicología del iluminado: ha salvaguardado las esencias de lo que sin duda alguna “debemos ser”.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Resistir el presente

Patentizar el presente en ese gesto de resistencia que no es más que un hacerse fuerte ante todo. Como quien, siendo frágil, provoca lo contrario. Resistir como quien no tiene más remedio que aceptar una situación complicada. Resistir, sí, con la valentía del vencido, con la audacia del que sigue aprendiendo.

Resistir "al presente" no es lo mismo que decir “el presente”. En este caso esta resitencia es como hacer fuerza ante una realidad tan simple como etérea: el tiempo en huida que se hace viejo y pasado con el anhelo de lo futuro. Una paradoja del cronos que nos envuelve y, a veces, nos martiriza.

Dice el poeta Francisco Brines

Le he dado muchas vueltas a los versos de David Yáñez que ha traído a este blog alguien a quien conozco de nombre de blog, Tino.

El respeto a las palabras
nos ha hecho poetas,
el miedo nos hará hombres.

Sin ánimo de entrar en polémica, que no es mi intención, y reconociendo que la idea es interesante desde el punto de vissta poético, no alcanzo a interpretar ese tercer verso. ¿Es el miedo a las palabras, o el miedo metafísico, o el miedo real lo que nos transforma en hombres?
Tendría que seguir profundizando más en ese verso.

Mientras tanto, os transcribo unos versos de Francisco Brines

Vela el sillón la luna, y en la sala
se ven brillar los astros. Es un hombre
cansado de esperar, que tiene viejo
su torpe corazón, y que a los ojos
no le suben las lágrimas que siente.

El poeta habla de un hombre, y yo añadiría más, un hombre sereno. Posiblemente no sienta miedo pero sí dolor y soledad.

Entended estas líneas más como un comunión mía con Brines a quien se le denominó también el poeta de lla sensualidad porque escribió poemas como éste

En este vaso de ginebra bebo
los tapiados minutos de la noche,
la aridez de la música, y el ácido
deseo de la carne. Sólo existe,
donde el hielo se ausenta, cristalino
licor y miedo a la soledad.
Esta noche no habrá la mercenaria
compañía ni gestos de aparente
calor de un tibio deseo. Lejos
está mi casa hoy, llegaré a ella
en la desierta luz de la madrugada,
desnudaré mi cuerpo, y en las sombras
he de yacer con el estéril tiempo.

Aquí sí hala de miedo.

Buenas noches

martes, 3 de febrero de 2009

¿Miedo?

Estoy leyendo un poemario, como suelo leer los libros de poemas, de norte a sur en la geografía de las palabras. Su autor David Yáñez, un escritor “escandalosamente joven”, como dijo José María Cumbreño refiriéndose al talento de este autor. El libro tiene ese carisma propio del contenido urbano, con sentimientos encontrados que comienza un lunes, encogiendo las piernas bajo las sábanas y termina con unos versos en tono aforístico:

El respeto a las palabras
nos ha hecho poetas,
el miedo nos hará hombres.

Magnífico final que nos empuja a acoger ese sentimiento de la fragilidad que tantas veces nos hace escondernos ante las dificultades. Nunca el miedo supuso un menoscabo de la hombría, como en estos versos finales.

El miedo es la forma más sencilla de enfrentarnos con nosotros allí donde nadie entra, es la más espontánea de las sensaciones que permite medir nuestras capacidades y por el cual actuamos con prudencia. Aunque no siempre sucede así. Lo realmente importante es que el miedo nos hace pisar la realidad de lo humano restándonos prepotencia. La mayoría de las veces no somos capaces de hacerlo todo como nos hubiera gustado.

Hay que admitir sin pudor aunque sea un tópico que “del dicho al hecho va un trecho”. La valentía nace del miedo aceptado, el temor, el tremore, del respeto que supera el miedo del cara a cara. Admitir el miedo en nuestra realidad más profunda es superarlo.